lunes, 26 de junio de 2017

07.Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Urubamba. Macizo del Huacrahuilki

Lionel Terray (imagen izquierda) fotografió a sus compañeros Kees Egeler y Tom de Booy (imagen derecha) en la cumbre del Nevado Huantsán (6395 m), el 7 de julio de 1952. Cuatro años después viajarían a las cordilleras del sur del Perú. Foto Archivo Andes Info.


Exploraciones y ascensiones en el Huacrahuilki o Verónica
Viene de Parte 6

El 5 de mayo de 1952 Cornelius (Kees) Geoffrey Egeler y Tom de Booy ascendieron en la Cordillera Blanca al nevado que bautizaron Queshque (5463 m)22 mientras esperaban a su compañero, Lionel Terray, con quien escalarían el nevado Pongos Sur I (5711 m), el 10 de junio, y el Huantsán (6395 m) el 7 de julio. Los dos geólogos y el guía quedaron fascinados por el Perú, decidieron regresar al «país de los incas» cuatro años después y alcanzaron tres cumbres. El ascenso más notorio del trío, con Eliseo Vargas y Raymond Jenny, esa memorable temporada fue el del «Nevado Verónica», al que Terray dedica escasas letras en su libro, Los conquistadores de lo inútil.23 Su breve relato apenas se complementa con la escueta nota previa publicada en el AAJ de 1957:
Verónica, Soray, Salcantay. En mayo y junio de 1956, el guía francés Lionel Terray, los geólogos holandeses C. Egeler y Tom de Booy, y el suizo Raymond Jenny, consiguieron tres asombrosas ascensiones al oeste de Cusco. Desde el campamento a 15.400 pies [ca 4695 m] en las vertientes septentrionales de Verónica, 18.832 pies [ca 5740 m], reconocieron [la zona] durante varios días antes de encontrar un couloir de nieve que les dio acceso a la arista noreste. Utilizando cuerdas fijas, el 13 de mayo escalaron unos 1.000 pies [ca 300 m] para acampar en una pequeña plataforma de nieve justo debajo de la arista cimera. El porteador peruano, Eliseo Vargas, que los acompañó durante toda la escalada, llevó alrededor de noventa libras [40 kg] en este difícil ascenso. El día siguiente lo pasaron reconociendo y fijando cuerdas. El 15 de mayo todos partieron a las 9:30 horas hacia la cumbre. Hubo grandes dificultades técnicas, incluyendo un rappel de 200 pies [60 m] durante el ascenso.24

Egeler fue algo más explícito en la revista holandesa De Berggids, de su artículo merece la pena extraer que partieron el 7 de mayo de 1956 desde un campo base en Piri, en el valle que conduce al flanco norte de la montaña. Al día siguiente equiparon un campamento a 4080 m. El mal tiempo de los primeros días les impedía explorar la posible ruta. En poco tiempo, por un corredor empinado lleno de nieve a la izquierda del gran glaciar que entonces terminaba en aquel valle, pudieron ganar unos cientos de metros seguido de rocas, que en circunstancias normales presentarían alguna dificultad, pero cubiertas de nieve nueva requerían escalar con precaución. A continuación, una pendiente de nieve empinada los llevó a una cresta de nieve y rocalla. Durante «dos días de nieve y granizo» transportaron «suministros y equipo a lo largo del couloir» para dejarlos «temporalmente al pie de los acantilados.» El día 12 mejoró algo el tiempo. Eliseo Vargas y Marcelino Morales portearon la carga entre las rocas cubiertas de nieve hasta cerca de 4900 m, justo debajo de dicha pendiente de nieve. No fue fácil. Tuvieron que fijar cuerdas en pasajes muy empinados para que los porteadores pudieran subir sus pesadas cargas. A última hora de la tarde descendieron al campo base. Al otro día subieron de nuevo, «en un esfuerzo serio para instalar un campo de ataque en algún lugar en lo alto de la cresta, o tal vez incluso la parte superior del glaciar.» De los porteadores sólo Eliseo estaba cualificado para este ascenso final por la cresta, con flancos empinados y cornisas débiles. A las tres de la tarde era evidente que no sería posible terminar de cruzar la cresta y alcanzar el glaciar antes del oscurecer. Terray decidió abandonar la arista y con un rápel de 60 m alcanzó un pequeño glaciar colgante donde acamparon, a unos 5000 m, a las cinco de la tarde...

A las seis de la mañana del 15 de mayo había nubes tenues en los valles, pero el cielo era claro. Terray y Jenny fueron en cabeza, seguidos de Egeler, Eliseo y De Booy. El ascenso no era difícil, pero la pendiente se empinaba cada vez más. Con un desplazamiento por el glaciar alcanzaron la arista ONO, que siguieron tanto como fue posible por su excelente nieve. A las 10:30 llegaron a un terreno horizontal ideal para descansar y comer, de buen humor, convencidos de que la victoria estaba cerca. No era así. Una brecha con una pendiente empinada de nieve profunda entorpeció el avance. «Aquí demostró Terray su dominio», atravesó casi horizontalmente la pendiente de la brecha apisonando con su piolet la parte superior del talud, pero en la maniobra perdieron más de una hora. Ascendieron luego por hielo empinado, que requería bastante técnica, y «a veces dolorosamente, por nieve blanda profunda.» La niebla dificultaba ver el camino hacia la cima. Cerca de las tres de la tarde «acelera la niebla». Una pared final de hielo, unos metros laboriosos y alcanzaron «la parte final del Verónica»:
«Nuestros altímetros dan, respectivamente, 5750 y 5740 metros, mucho menos de los 6000 metros que a menudo se atribuyen a esta montaña. Lo único importante es que hemos llegado a nuestro primer objetivo [...], el objeto más codiciado de toda la Cordillera sur del Perú.» 25


La Scottish Andean Expedition de 1964. Desde la izquierda: Robin Brooks, Jock Anderson, Robin Chalmers (sentado), Norman Tennet (de pie), Betty Stark, Donald Bennet (sentado), Malcolm Slesser (de pie), Evelyn McNicol y Ken Bryan. Fuente SLESSER, Malcolm. The Andes are Prickly. 1966.


Malcom Slesser, jefe de la Scottish Andean Expedition de 1964, creyó por las indicaciones de una lugareña26 que Padre Eterno y Verónica eran nombres de nevados distintos. El alpinista escocés, en el capítulo «A confusion of mountain» de su libro The Andes are Prickly (1966), asoció el nombre Padre Eterno al nevado, le calculó mayor altura (20.150 pies [6142 m]), situó el Verónica (17.550 pies [5350 m]) al suroeste en un croquis de la página 115 y en la 122 escribió:27
«Las posibilidades que tenemos delante (i) abordar otro pico, digamos Verónica, (ii) intentar este pico desde otro valle adyacente, o (iii) ir a la carretera militar y probar el Padre Eterno desde allí».
Esta distinción entre montañas se repite en la página 129:
Aquella noche Betty y yo fuimos a ver al capitán [Solar] y nos recibió un joven oficial... Nos ofreció café y nos mostró un plano de la zona en la que por primera vez descubrimos que inmediatamente al sur estaba el Huacratanca, escalado ya por Piero Ghiglione en 1953, mientras que al norte una vaga descripción general combinaba el Verónica, el Padre Eterno y otros como los `Nevados de Verónica´. Sin embargo, pudimos ver que la nueva carretera llegaba al Abra Málaga y el paso estaba emplazado convenientemente para el Padre Eterno... El capitán Solar era guapo, de mediana edad, bien conservado indio español, educado y listo para ayudar. Nos dijo que un gran grupo de alemanes había venido aquí el enero pasado y había escalado por primera vez la montaña, pero no sabía nada de su ruta. La situación era ahora extremadamente confusa. La montaña más alta de la zona era el Huacratanca, que era evidentemente uno de los picos más bajos que nos rodeaban. El Padre Eterno se enumeraba con 18.500 pies y aún era con mucho la montaña más alta de los alrededores, si no en el conjunto de las cordilleras al este de la Urubamba. ¿A quién y qué debemos creer?

El Padre Eterno y el intento de la expedición de Slesser en Alpine Journal, 1965.


La segunda ascensión registrada fue por Koichi Iwatami y Hajime Tanaka, con tres vivacs. Esta cordada, de la expedición japonesa de 1967, se aproximó al glaciar por la quebrada Runtumayo. Escaló la cara sursuroeste hasta arista sureste para recorrerla hasta alcanzar la cumbre, el 6 de septiembre.

Los registros analizados hasta el momento por Andes Info gracias al Servei General d'Informació de Muntanya (SGIM) de Sabadell indican que la tercera ascensión fue de la expedición polaca de 1973, aunque se le atribuye la cuarta en AAJ (1974 y 1975), por una nueva vía en la cara norte:
Un nuevo campo base fue emplazado en la Cordillera Urubamba cerca del Paso Malaga a 13775 pies [ca. 4200m]. En contra de las malas condiciones meteorológicas el grupo decide ir al espolón sur del Verónica o Huacrahuilki (19336 pies [ca 5895m]) y el 13 de septiembre Chrobak, Gutkowski, Łaukajtys and Wilczyński parten hacia la cara norte, completando la cuarta ascensión el día 14 por esta nueva ruta.28
Łaukajtys explica en la revista polaca Taternik29 que instalaron el campo base en el valle de Usmabamba. Entraron a la pared del lado izquierdo de la lengua del glaciar principal de la cara norte. El recorrido por la roca fue complicado hasta la parte superior del primer glaciar colgante que se fusiona con la arista noreste. Recorrieron este glaciar hasta ganar la quebradiza costilla rocosa que les condujo al glaciar siguiente y lo ascendieron sin llegar a la arista.

Se desviaron luego a la derecha para llegar a una rampa de nieve con seracs. Esta desviación les llevó al glaciar principal. A continuación ascendieron por campos de hielo (meseta) para cruzar a la cresta noreste. Después de superar grietas de hielo gigantes alcanzaron la cúpula cimera y luego la cumbre. Descendieron por la misma ruta.

Intentos de la Gwent Andean Expedition 1983 en el espolón NE del Huacrahuilki. Fuente Alpine Journal, 1984.


Los autores de la cuarta o supuesta quinta ascensión, el británico Richard Toon y el norteamericano Tom Hendrickson, añadieron en AAJ (1978) otra forma escrita del orónimo, «Waqaywilki», basada en la conocida significación religiosa `abra del llanto´:
El 26 de agosto [de 1977] Hendrickson y yo terminamos una ruta nueva y conseguimos la quinta ascensión del Waqaywilki (19336 feet) [ca 5895m]. Escalamos la larga costilla suroeste. La escalada duró siete días, incluido dos para el descenso. La meteorología fue buena. Hubo largos de hielo con dificultad de grado 4 escocés.30



Epílogo

Si cabe cuestionar los conocimientos de ciertos lugareños convencidos de que «Wakaywillka son todas las cimas» del macizo que nos ocupa. Si al respecto recordamos que no todos los serranos responden con suficiente facultad y conviene preguntar a muchos para obtener una muestra significativa de la coincidencia de nombres y cimas. Si el alfabeto castellano es insuficiente para transliterar parte de la riqueza sonora de las ágrafas lenguas del imperio incaico (puquina, aimara, quechua, etc.) y sustratos de otras del antiguo panorama lingüístico serrano. Si a veces, pese al esfuerzo de los topógrafos por superar tantos obstáculos con medios limitados, la oronimia de la cartografía del ING del Perú concuerda poco con la del uso común de la población serrana. Si al mirar un croquis topográfico, que simplifica demasiado el relieve de un macizo montañoso, es fácil confundir la localización de las cimas cuando no las indica todas. Si por esto dudamos del acierto al atribuir dichos nombres italianos en la hoja cartográfica de Urubamba. Si consideramos la variedad de nombres inadecuados y la disparidad de alturas que han recibido las cimas del macizo del Huacrahuilki en las publicaciones. Si ciertas ascensiones registradas no precisaron la localización exacta de las cimas. Si muchas de las primeras ascensiones de los topógrafos peruanos (precursores del andinismo) no se registraron. Entonces resulta bastante aventurado afirmar a) que la transliteración Wakaywillka es la correcta, b) que podría serlo Huajayhuillca o Waqaywillka o Waqayhuillca, c) que este nombre corresponde a la cima situada entre las denominadas Bonanta y Marconi en la hoja de Urubamba y d) que los torreones del P ca 5350 situados entre el Huajayhuillca (o Wakaywillka) y el Huacrahuilki (o Wekihuillca o Willka Weqe) siguen vírgenes. Queda abierta, pues, la indagación que revele al menos una ascensión a cualesquiera de estos torreones y, si nunca fueron hollados, procede un debate especializado sobre sus futuros nombres oficiales o si debe llevar el apellido Marconi un «nevado» que la expedición italiana nunca escaló.

NOTAS

22 De Booy escribió en el capítulo «Una montaña innominada» del libro The Untrodden Andes, edición británica de la holandesa Naar Onbestegen Andes-Toppen: Subir un pico virgen que llega hasta casi 18.000 pies está muy bien, pero uno lo tiene que llamar algo! Tenía que ser bautizado. Después de una discusión interminable, acordamos llamarlo Nevado Queshque como el valle, la quebrada Queshque. Esto estaría de acuerdo con la costumbre en otras partes de la Cordillera Blanca, donde muchas montañas toman sus nombres de los valles de abajo. En esto fuimos mucho menos originales que los miembros de la expedición franco-belga. Después de hacer una primera ascensión similar en el verano de 1951 en la porción norte de la Cordillera Blanca, bautizaron su pico recién conquistado, el Nevado Pisco, siendo este el nombre de una marca popular de ginebra peruana, de la cual habían consumido grandes cantidades el día anterior.
23 Lionel Terray publicaría en su obra, Los conquistadores de lo inútil, pp. 189-191: «Al cabo de tres meses de esfuerzos en el terreno burocrático, todo estaba listo. En abril aterricé en el aeropuerto de Cuzco, la antigua capital de los incas, donde volví a encontrarme con Egeler y De Booy, a los que acompañaba el topógrafo Hans Deckhout. Al cabo de unos días, el joven y brillante escalador ginebrino Raymond Jenny, al que habíamos invitado a venir para reforzar nuestro equipo, llegó de Bolivia, país en que llevaba seis meses enseñando esquí y alpinismo.»
24 AAJ 1957 p. 167.
25 EGELER, C. G. Andes-Expeditie 1956. De alpinistische resultaten. De Berggids, sept 1956, pp. 175-178.
26 Slesser escribió entre las páginas 118 y 119 de su libro The Andes are Prickly: «“Ah! Many years ago we had Frenchs climbers here. They were fine noble gentlemen. It will be an honour.” That was Lionel Terray and de Booys. She led us round to the back to the house where a newly harvested field was laid at our disposal to camp on. And then, pointing over an incredibly tall and slim eucaliptus that was swaying majestically in the wind, she said: “And there is Veronica.” The peak was one in the recently spotted cirque and, though fine, had none of the inmensity of our mountain, to which she now pointed and with a certain awe added: “And that is El Padre Eterno, the Eternal Father.” So that was the name of our mountain! Another piece of the jigsaw clicked into placed. Veronica was a peak climbed by Lionel Terray and the Franco-Dutch expedition of 1956. It looked the height claimed for it, about 19,000 feet. What puzzle us was that Padre Eterno, listed as 18,500 feet, was obviously much higher. Not only that, but it was manifestly the hardest mountain in the district, and was shown in the Peruvian review as having been climbed in January 1960, a most unlikely time of the year for climbing a really high peak. However Italian expedition of the previous year had shown a peak near here at 20,000 feet. This must be it. Furthermore, was it likely that a man of Lionel Terray's instintcs would come here and not attempt the finest peak in the group? Yet had he done so it was hard to believe he could dismiss the whole event in two-thirds of a sentence, which he does in his book, Conquistadors of the Useless. Ana María was emphatic that it has never been climb, and when we said that we were going to climb it, she gazed at us with awe, “You are heroes,” she announced. “It will lend you an arriero and five burros without charge.”»
27 Página 122: «The posibilities facing us where (i) tackle another peak, say Veronica, (ii) try this peak form another adyacent valley, or (iii) go to the military road and try Padre Eterno from there». Página 129: «That evening Betty and I went to see the Captain, and were entertained by a swashbuckling young officer who had Betty starry-eyed. He offered us coffee and showed us a plan of the area in which for the first time we discovered that immediately to the south was the Huacratanca, already climbed by Piero Ghilione in 1953, while to the north a vague blanket description combined Veronica, Padre Eterno y others as the `Sonows of Veronica´. However, we could see that the new road wound up to the Abra Malaga and the pass was conveniently placed for Padre Eterno… Captain Solar was an handsome, middle-aged, well-preserved Spanish Indian, polite and ready to help. He told us that a large party of Germans had come here last January and had climbed the mountain for the first time, but he knew nothing of their route. The situation was now extremely confused. The highest mountain listed in the area was Huacratanca, which was manifestly one of the lower peaks around us. Padre Eterno was listed as 18,500 feet and yet was by a long chalk the highest mountain hereabouts, if not in the whole of the ranges to the east of the Urubamba. Who and what were we to believe?»
28 AAJ 1974 p. 188, 1975 p. 173; Taternyk, nº 1, 1974, pp. 13-18.
29 Taternyk, nº 1, 1974, p. 18.
30 AAJ 1978 p. 575: Saint Helens Mountain Club 1977 Andean Expedition, informe mecanografiado.

Comunicaciones personales y agradecimientos (c.p.)
Carles Capellas, Josep Paytubi y equipo humano del Servei General d'Informació de Muntanya (SGIM) de Sabadell, Antonio (Toño) Rodríguez Verdugo, Guillermo Morales Cacha (RIP), Evelio Echevarría Caseli, José Herminio Hernández, Claudio Fernando Bravo, Tamotsu (Tom) Nakamura, Doris Walter, Almudena y Lenin Alvarado Javier, Biblioteca Nazionale CAI y Museo Nazionale della Montagna, Susan Jensen y Alpine Club Library

Fuentes consultadas

Abreviaturas

AJ Alpine Journal. Londres: The Alpine Club
AAJ American Alpine Journal. New York: The American Alpine Club.
BCAT Boletín Club Andino Tucumán. Tucumán: Club Andino de Tucumán.
PT Peruvian Times. Lima.
RA Revista Andina. Santiago de Chile: Club Alemán Andino.
RM Rivista Mensile. Torino: Club Alpino Italiano.
RPA Revista Peruana de Andinismo. Lima.
S Sangaku. Tokyo: Japanese Alpine Club.
T Taternyk. Varsovia: Polskiego Związku Alpinizmu poświęcony sprawom taternictwa, alpinizmu i speleologii. [Asociación Polaca de Alpinismo dedicada a escalada, alpinismo y espeleología].

Bibliografía

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— Véase además su artículo Perú, 1964 en Alpine Journal, 1965, pp. 240-245 y su nota en American Alpine Journal, 1965, pp. 446-447.
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American Alpine Journal 1960, p. 146, nota sobre la posible tercera ascensión al P 5110 o 5319 al OSO del Wakaywillka y también al Wakaywillka 5361 por expedición argentina.

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