jueves, 29 de enero de 2015

Andes. Patagonia. Argentina. Chile. Exploración e investigación. Macizo del San Lorenzo. Libro de Silvia Metzeltin

La Fondazione Giovanni Angelini-Centro Studi sulla Montagna publicó en el año 2004, en lengua española, el libro de Silvia Metzeltin Buscaini, Andes patagónicos australes. El macizo del San Lorenzo.

Se trata de una monografía que combina investigación con método académico, sentido humanístico y pasión alpinística.

Entre otros conocimientos, geológicos e históricos, registra intentos y ascensiones a las cimas del macizo montañoso del Cerro San Lorenzo (3706 m), que se eleva fronterizo entre Argentina y Chile al norte de los Andes patagónicos australes.

Esta obra es fruto de la «búsqueda de una Patagonia auténtica» que la famosa andinista, geóloga, profesora, periodista, compartía desde 1980 con su esposo, Gino Buscaini, que «se fue para el silencio en 2002, antes de poder finalizar el proyecto». Es una invitación a «contemplar los cerros más allá del desafío de conquista.»

Índice general de contenidos
Prólogo
Las exploraciones
Rocas y glaciares
Montañismo
Bibliografía
Abreviaturas en el texto
Cerros y portezuelos mencionados con nombre [índice alfabético]
Ilustraciones y fotografías [pies y créditos]
Appendice italiana
Tapa rústica, 14,5 cm x 21 cm, 80 páginas, un mapa de localización del San Lorenzo en el Cono Sur (color, doble página), nueve croquis cartográficos, 11 gráficos (que señalan cada cima), 25 fotos internas en blanco y negro y dos externas en color.


Otros libros de la autora

METZELTIN, Silvia. In tanta malora patagonica. Tierras de olvido. Milano: Fondazione Giovanni Angelini, 2013, 17 cm x 24 cm, 128 pág. ISBN 978-88-86106-41-5

jueves, 22 de enero de 2015

Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Urubamba. Nevado Sahuasiray. Nueva vía de Heald

Vertiente suroeste del Nevado Sahuasiray. A la izquierda el nevado Chainopuerto. Cordillera Urubamba. Cuzco. Perú. Foto Nathan Heald

Nathan Heald abrió una vía en la cara SO del Nevado Sahuasiray. El día 10 de abril de 2014 alcanzó la cumbre, de 5721 m, 5777 m y 5818 m en las publicaciones que consultó. Se supone que es la cima más alta de la Cordillera Urubamba.
Heald sólo encontró registrados, en The American Alpine Journal (AAJ), un ascenso y un intento al Sahuasiray. La primera ascensión está entre las páginas 217-218 del volumen de 1964. Fue por una expedición italiana, que empezó por ascender al Nevado Terijuay del extremo norte de la Cordillera Urubamba. La expedición trasladó el campo base a la vertiente oriental del Sahuasiray, de fácil acceso desde un cercano paso de la carretera Calca-Lares que entonces no existía. El 21 de junio de 1963, Guido Machetto, Franco Riva, Bruno Taiana, Antonio Zappa, Giuseppe Calogero, Carlo Pivano, el Dr. Giancarlo Bortolani y Fulvio Ratto (jefe de expedición) ascendieron a las dos cimas del Sahuasiray, netamente separadas y con diferencia de 50 metros en sus alturas. Una caída de rocas mató a Pivano mientras descendía.

Una nota en la página 173 del AAJ de 1972 informa que Robin Hildrew, John Turner, Paul Krebs, David Winser, Beryl Griffiths y Bruce Grierson (de la Sociedad Andina inglesa) intentaron escalar la arista suroeste. Al parecer no llegaron lejos.

Aparte de ambos registros encontró otro del ascenso de Piero Ghiglione, con el porteador peruano Fortunato Mautino, a un «Sahuasiray» (ca. 5200 m) «al noreste de Calca», el 12 de junio de 1959. Heald cree que se trata de otro Sahuasiray, con menor altura que el de su reciente ascenso en la cordillera Urubamba.

En noviembre del 2013 Heald fue a Calca para encontrarse con su amigo Erich Nordt, que vive en esta población, al pie del macizo de los nevados Sahuasiray y Pitusiray. Fueron a la quebrada Cancha Cancha para explorar, querían ver las posibilidades de escalar la cara SO del Sahuasiray. Acamparon al lado izquierdo (norte) de la morena grande que baja de esa cara. Llovió mucho, regresaron a casa. No pudieron ver la montaña, oculta entre las nubes, aunque descubrieron un acceso mejor a dicha cara por el lado sur de la morena.

Aproximación a la arista suroeste del Sahuasiray. Foto Nathan Heald



Nueva ruta y posible segunda ascensión al Sahuasiray

El 8 de abril de 2014 Heald viajó con su amigo Eduardo Baca desde Cusco, en «transporte colectivo», para reunirse con Nordt en Calca. Desde aquí fueron los tres en taxi hasta Huarán, poblado a 2900 m. Contrataron al arriero local Alejandro para subir el equipaje, con burros, por la quebrada. Llegaron a la comunidad campesina de Cancha Cancha (4000 m) al cabo de tres horas y media. Aquí el presidente de la comunidad dijo al arriero: «tal vez les pase como al chileno hace dos años». Se refería al turista perdido durante un trekking y hallado muerto en un barranco. Heald le contestó: «soy alpinista con bastante experiencia, mis amigos son guías y vamos a subir a la cumbre del nevado». El presidente respondió que «nadie había hecho algo así», y no permitió que los burros continuaran.

Los tres andinistas, con demasiado peso a la espalda, tardaron dos horas hasta la pampa (4600 m) donde acamparon; al lado derecho (sur) de la morena que baja de la cara SO. Al otro día continuaron por unos espolones de roca que llegan a una arista oeste secundaria de la arista suroeste. Con travesías fáciles y expuestas llegaron a un canal de unos 35 metros, de tercer grado; pero con mochilas pesadas resultó expuesto. Sólo encontraron cierta dificultad (V/V+) en un pasaje rocoso de cuatro metros.

Llegaron después a la nieve, encima de la arista. La siguieron durante media hora por pendientes de 45° hasta que acamparon sobre ella, a unos 5300 m. Heald excavó una cueva en la nieve para pernoctar, sus compañeros dormirían en una carpa. Antes de acostarse debían averiguar cómo bajar por el precipicio de un espolón al anfiteatro glaciar de la cara SO. Tardaron una hora en localizar debajo del campamento una entrada por roca (fácil, de III+/IV grado) que permitía bajar al glaciar con un rápel de casi 30 metros.

Cara suroeste del Nevado Sahuasiray. Ruta de Heald por el glaciar y la arista oeste a la cima principal. Foto Nathan Heald


A medianoche del 10 de abril, Heald fue a la carpa para hervir agua. Baca tenía cierta ansiedad, temía continuar la ascensión. Nordt, contagiado por ese desánimo, partió dos horas después con Heald, lo acompañaría sólo hasta la meseta del glaciar porque a principios de temporada suele haber grietas tapadas por la nieve. Rapelaron los 30 metros rocosos. Dejaron la cuerda fija para facilitar el regreso. Heald abrió camino en la nieve, hundido hasta la rodilla. Tras sortear varias grietas por terreno poco empinado, llegaron sobre las 5:30 horas a 5500 m, bajo las cimas norte y sur. El resto del ascenso requería más técnica. Nordt esperaría en el glaciar, su compañero le dejó la cuerda y las estacas de aluminio para avanzar ligero.

La cumbre del Sahuasiray es 50 metros más alta que la cima sur, vista en la foto izquierda. La cara SO de la cima principal, la norte, con forma triangular (foto de arriba), tiene al lado derecho la arista sur y al izquierdo la arista oeste.

Heald eligió esta última, atravesó a la izquierda de la cara. Cruzó luego un puente de nieve sobre una grieta que abarcaba toda la base del triángulo.

Por encima de la grieta, escaló temeroso un largo y medio de nieve bastante suelta con inclinación entre 70° y 80° como máximo.

Llegó a los bloques colgantes de la arista y atravesó a la izquierda para cruzarla. Volvió al lado norte de la arista, su nieve dura ofrecía mejores condiciones para progesar. Escaló en la arista dos largos de nieve expuestos, con 70°, y tras varios pasos por roca pisó la cumbre; «una plataforma de roca de casi cuatro metros cuadrados entre dos deditos de nieve que parecía un cono [cucurucho] de helado». Eran las 7:24 horas, y el paisaje espectacular. Sin su GPS, tenía la incógnita sobre la altura más correcta de las tres que recibía la cumbre: 5721 m, 5777 m o 5818 m. Miró hacia el Nevado Verónica (5682 m),1 en cuya cumbre había medido tiempo atrás con su GPS 5911 m y ahora le parecía más alta que la del Sahuasiray.

Desayunó «un snack», tomó fotos, destrepó por su misma huella hasta donde Nordt le esperaba. Ambos subieron después por la cuerda fija. Cuando llegaron al campamento, donde Baca esperaba, Heald comprobó que había tardado una hora y media desde la cumbre. A continuación bajaron los tres con sus pesadas mochilas hasta Huarán. Llegaron cansados, a las 19:00 horas. Nordt regresó a Calca, y sus compañeros tomaron un autobús que llegó a Cusco a las ocho y media de la tarde.

Amanecer, antes de llegar a la arista. Al fondo los nevados Salkantay (izquierda) y Huacrahuilki o Veronica. Foto Nathan Heald


Notas
1) Huacrahuilki es, según John F. Ricker, el nombre local del nombrado después arbitrariamente Nevado Verónica; también llamado Wakaywillque.

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos
Nathan Heald

lunes, 19 de enero de 2015

Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Vilcanota. Pachanta o Puca Punta. Nueva vía de Heald, Crispín y Ryan

Salvo enmienda contraria, encontramos el registro de la segunda y tercera ascensión hasta la «very summit» del Pachanta en The American Alpine Journal (AAJ) 1981 p 228: «On June 6 Igor Radovič, Zdenko Žagar and Milan Savelli climbed the southwest face of Pachanta (5727 meters, 18,789 feet) and from June 7 to 9 Kolar and Mihev made the first ascent of its very difficult south face.» Véase foto y croquis.

Nathan Heald (US), Luis Crispín (Perú) y Tom Ryan (U.S.) consiguieron por nueva ruta el cuarto ascenso, el 1 de junio de 2013. Escalaron, desde el nevado Caracol, la arista noroeste del nevado Pachanta (Puca Punta) hasta que el primero llegó a tocar con su mano la aguda e inestable cima de la cordillera Vilcanota.



Nevado Caracol (5619 m Hauser, 5625 m Heald), Concha de Caracol (5630 m Hauser, 5640 m Heald), Pucapunta (Puca Punta) o Pachanta (5727 m Hauser, 5740 m Heald), travesía hasta la cima*

Nathan Glenn Heald, Thomas Ryan y Luis Crispín Quispe estaban aclimatados. Habían recorrido con sus clientes el clásico trekking alrededor del nevado Ausangate (Awsanqati o Auzangate) y ascendido al nevado Jampa (Campa), desde el 23 al 29 de mayo. Los dos norteamericanos durmieron el día 30 en casa del peruano Luis Crispín, en la comunidad de Pacchanta. Los tres partieron un día después y acamparon a unos 4900 m antes y debajo del paso del Jampa o Campa, en el valle que forman este nevado y el cordal montañoso que une el Caracol con el Pachanta o Pucapunta.

A la una de la madrugada siguiente salieron hacia el Caracol, escalaron su lado sur y en cuatro horas alcanzaron su cima por la arista noroeste. Siguieron hacia la Concha del Caracol. Aquí descansaron 10 minutos. Eran las seis cuando Heald y Crispín continuaron por el lado norte de la cresta noroeste del Puca Punta, cuya cima (de 5740 m en el GPS de Heald) tocaron a las diez de la mañana.


La ruta

Para entrar a la cara sur del Caracol —en realidad por el lado este de un espolón rocoso— superaron unos 15 metros de hielo duro (inclinados a 80°), seguidos de nieve blanda (empinada a 45°-55°) donde se hundieron hasta la rodilla. Al llegar a la arista oeste del Caracol encontraron una rimaya cuya grieta cruzaron casi sin dificultad; con un paso largo accedieron a la pendiente opuesta. Más arriba, para alcanzar la cima de este nevado superaron un pasaje de 30 metros de hielo y nieve dura con 80° de inclinación.

En la travesía hasta el collado entre la Concha de Caracol y el Puca Punta ascendieron por nieve de 45° a 55° de pendiente, expuesta, pero sin exigencias técnicas. En el último tramo, expuesto siempre, con pendiente de 70° a 80° ascendieron por nieve dura de buena calidad. Remontaron algunas cornisas con pasajes cortos, de unos tres metros verticales sobre hielo/nieve dura. En la arista se mantuvieron en el lado norte (izquierdo), pues las cornisas colgaban hacia el vacío en el lado sur. La cresta noroeste del Puca Punta o Pachanta tiene unos 200 m, y la vía una dificultad general de AI3, TD.

Heald y Crispín junto a la cima del Pachanta o Pucapunta. Foto Tom Rayan



El descenso

Destreparon por la misma vía hasta llegar al muro de 15 metros de 80° de hielo duro de la cara sur del Caracol, y rapelaron. Llegaron al campamento a las 17:30 horas, lo desmontaron y tras caminar dos horas en la oscuridad llegaron a la aldea de Pachanta. Durmieron en la casa de Adán Crispín, hermano de Luis. El 2 de Junio regresaron en coche a Cusco.

En las imágenes del vídeo tomado por Rayan (alojado en Youtube) parece que Heald y Crispín hubieran terminado su escalada a casi un largo de la cima. No es así. Heald explica en AAJ 2014 p. 201: «Algunas secciones eran verticales, casi no hablamos mientras cruzábamos con delicadeza las cornisas que colgaban hacia la cara oeste. Cuando nos acercábamos a lo más alto vi que la cima era sólo una gran bandera de hielo en equilibrio, del tamaño de un coche. Era demasiado peligroso ponerse de pie sobre ella, por esto toqué su punta con mi mano.»

Notas
* La alturas sobre el nivel del mar estimadas por el GPS de Heald difieren de las cotas del croquis cartográfico adjunto al libro de Günter Hauser, Ihr Herren Berge, publicado en 1957.

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos
Nathan Heald, Servei General d'Informació de Muntanya (SGIM) de Sabadell

miércoles, 7 de enero de 2015

Montañismo. Cima. Primera ascensión. Agravio comparativo

Cumbre del Chopicalqui. Cordillera Blanca. Ancash. Perú. Foto Koky Castañeda, 2010


En recuerdo del concepto tradicional de «primera ascensión» compartido por
Hubert Adams Carter y Silvia Metzeltin Buscaini


Ascensiones sin cima o séptima tendencia en el alpinismo actual

No pretendo señalar aquí hasta qué punto la exigencia del éxito en la sociedad actual influye en el deterioro de los valores tradicionales del alpinismo, ni la cotización a la baja del valor «honestidad», ni por qué aumenta el hábito de disfrazar el fracaso, ni si el requisito de alcanzar o no una cima para poder reclamar una primera ascensión tiene que ver con la complacencia1 o con el radicalismo, ni la conveniencia de imponer reglas a quien socializa su actividad alpinista, ni quién tiene razón.

Mi objetivo es más bien mostrar el aspecto injusto de las modernas primeras ascensiones incompletas. He procurado extraer el menor número posible de ejemplos para destacar dos nociones distintas, de reputadas autoridades alpinistas,2 sobre «primera ascensión». He seleccionado: a) tres escaladas consideradas intentos porque llegaron a menos de 30 metros de una cima, b) una escalada que terminó a un largo de cuerda de una cima y fue concebida como «éxito» y c) cuatro reprobaciones indirectas a esto último.

El término primera ascensión es polisémico, se refiere tanto a la llegada a una cima virgen como a una nueva ruta en una montaña que ya había sido ascendida. Además, la noción de primera ascensión es cada vez más relativa a la mentalidad del alpinista. Es relativa porque el reconocimiento de primera ascensión requiere alcanzar una cima según la mentalidad tradicionalista, mientras que en la actualidad no parece requisito imprescindible alcanzarla.3 Sobre esto enumeré hace tiempo diez hábitos y tendencias, observadas al leer las «notas» de actividades publicadas en anuarios especializados. En la séptima anoté: «[...] ahora es frecuente considerar primeras ascensiones o "nuevas rutas", y nombrar como si fueran vías completas escaladas que antaño se hubieran considerado intentos porque terminaron antes de las cimas.»

Vertiente suroeste de los nevados Caracol, Concha de Caracol y Pachanta (Puca Punta), de izquierda a derecha. Cordillera Vilcanota. Cuzco. Perú. Sevi Bohórquez, 2009



Intentos y primeras ascensiones

El llamativo nevado llamado hoy Pucapunta o Puca Punta (5740 m) de la Cordillera Vilcanota es el Pachanta Peak mencionado por Craig Merrihue en su artículo «The Harvard Andean Expedition 1957» publicado en American Alpine Journal (AAJ) 1958:
Habíamos barajado la opción de realizar una travesía descendente de la cresta oeste del nevado Ccapana para luego ascender por la cresta este de la pirámide rocosa adjunta, llamada "Pico Pachanta". Pero una inspección más minuciosa nos reveló que la supuesta cresta era en realidad un acantilado vertical, lo que nos obligó a abandonar ese absurdo plan [...] Más adelante, durante el verano, volvimos otra vez al Pachanta. Cuatro de nosotros partimos hacia un reconocimiento, ya que no era obvia una ruta razonable. En la base de la pirámide, Wortis y Jarvis fueron a escudriñar la cara sur, mientras que Hooker y yo esperábamos encontrar una ruta hacia el collado pegado al Ccapana. Para nuestra sorpresa, en el camino hacia el collado, pudimos escalar ciertos trechos sobre una roca excelente, que luego se convertiría en una interesante escalada sobre hielo hasta la cumbre. El constante tallado de escalones y el aseguramiento, ralentizó la progresión de forma que eran las 4:30 cuando pudimos asomarnos a la otra vertiente. Rápidamente abandonamos la idea de pasar una poco atractiva noche allí y alcanzamos el collado con la luz justa para poder elegir una ruta rapelable de descenso que nos llevara por las pendientes de nieve y hielo, evitando por completo los sectores escalados sobre roca. Un lento pero constante descenso nos devolvió al campamento antes de la media noche.*
Así quedaría registrada la primera ascensión a la cima del Pachanta, al parecer por la cara estesureste y la arista noreste, mérito de la expedición de Caspar Cronk, William W. (Bill) Hooker, Steven Jarvis, Craig Merrihue,** Earle R. Whipple y Michael Wortis.

Nevados Pachanta (izquierda) y Ccapana. Cordillera Vilcanota. Cuzco. Perú. Intento del grupo de Bernard Amy (línea azul) y vía Hooker-Merrihue con línea roja.
Foto y líneas Nathan Heald, 2012


Tres años después de la expedición norteamericana llegó a la cordillera la expedición del Club Alpin Française, de la cual Bernard Amy4 notificaría con claridad en AAJ 1971 p. 412:
Mme Badier, Berquet, Choquet y yo realizamos la primera ascensión de la cresta sureste del Pachanta (5727 metros o 18789 pies) el 19 de julio, una muy bella pero difícil escalada de 2600 pies verticales. Una violenta tormenta eléctrica nos detuvo a un fácil largo de cuerda de la cima.
Esta sincera aclaración de Amy sería transformada por Evelio Echevarría en nota discordante sobre tal «first ascent», y a su vez concordante con la mentalidad tradicional de la época, en AAJ 1973 p. 393:
(Observación: Este grupo no alcanzó realmente la cima, teniendo que detenerse'… a un fácil largo de cuerda de la cima...” debido a una tormenta).
Amy se atribuía desde su punto de vista, de manera clara, sin eufemismos,5 una primera ascensión. Al fin y al cabo la cima del Pachanta ya había sido alcanzada por otros. Sin embargo, esa primera ascensión de la arista sureste era inadmisible en el AAJ dirigido entonces por Adams Carter.6 Así la discreta nota de Echevarría compartía conceptos del minucioso editor norteamericano, cuyas opiniones elogiaría Silvia Metzeltini7 en su artículo publicado por AAJ 1988:
A medida que la escalada evoluciona, surgen, cada vez más, cuestiones éticas en el mundo del montañismo […] Adams Carter y Charles Houston debatieron, valiente y enfáticamente, algunos de estos aspectos, en el American Alpine Journal de 1987.
El recomendable artículo «To the Very Summit», de Metzeltin, termina con un enunciado tan lapidario como molesto para algunas mentalidades condicionadas por la noción de éxito que promueve la sociedad actual:
Para simplificar la difícil tarea de los historiadores del montañismo, propongo una drástica sugerencia: todas aquellas ascensiones donde la verdadera cima no se hubiera alcanzado son simplemente intentos, independientemente de la dificultad técnica que hubieran tenido.
Por lo dicho,8 resulta entonces normal que, en la página 398 del mismo AAJ 1971, el neozelandés Hugh D. Wilson no considere primera ascensión su escalada con James Jolly que llegó a unos 30 metros9 de la cima del Pukarashta Este (ca. 5550 m Ricker) en la Cordillera Blanca:10
Jolly y Wilson intentaron también el innominado pico virgen entre el Pucahirca y el Pucarashta pero, debido a la falta de tiempo, tuvieron que regresar cuando se encontraban a 100 pies [ca. 30 m] de la cima.
Esta escalada neozelandesa con estilo alpino también sería considerada «intento» por el riguroso John F. Ricker,11 no la mencionaría en su magnífica guía Yuraq Janka (editada en 1977), otorgaría la primera ascensión a William Katra (USA), Michael G. Andrews y James Milne (Nueva Zelanda) que alcanzaron la cima por la arista oeste el 15 de julio de 1974 y dieron al pico el nombre «Mushoq Shipash».

La expedición vasca que escaló en 1975 la cara SE del Pucahirca Central (6014 m) llegó por su arista SO cerca de la cima, sin obtener el reconocimiento de primera ascensión o nueva ruta; véase croquis. La cima había sido alcanzada en 1961 por los italianos Dionisi, Marchese, Ghigo y Fecchio. Antes lo habían intentado Lambert y Kogan (de la expedición suiza de 1958), y Calegari, Rossetti, Farina y Poloni de la expedición italiana de 1960. Foto J.A. Emilio Hernando, 1975.


Intentos actuales, menos notables que el de Wilson y Jolly, suelen atribuirse los méritos y privilegios propios de una primera ascensión por diversas razones e intereses.12 Visto así, dicho tipo de atribuciones revela un claro agravio comparativo para las honestas tentativas, candidatas al olvido, que merecen una compensación justa aunque esto entrañe soluciones difíciles.

Aparte de quién tenga razón acerca del requisito de la cima, al otorgar por ejemplo al grupo de Bernard Amy su reclamada primera ascensión de la arista sureste al Pachanta, ¿sería lícito reivindicar como primera ascensión la vía inconclusa de Hugh Wilson y James Jolly al Pukarashta Este? En caso afirmativo, habría que otorgar el mismo mérito a quienes retrocedieron a pocos metros de una cima. Y entonces deberíamos enfrentarnos al problema de indagar, reescribir o corregir buena parte de la historia documentada del alpinismo.

Notas
* La traducción inglés-español de las citas es de Antonio (Toño) Rodríguez Verdugo.
** Craig murió con Dan Doody en 1965 al caer del Mount Washington. Henry Kendall, que escribió la necrológica de Craig, murió buceando en Florida.
1) Cierto día pregunté al editor de una publicación periódica alpinística por qué admitía como vía nueva o primera ascensión lo que antes se consideraba intento. Me respondió: «Si consideramos intento una escalada incompleta muchos escaladores dejarán de informarnos sobre sus actividades.»
2) Porque el requisito de alcanzar cimas para reclamar primeras ascensiones debería relacionarse con los conceptos individuales, y no sólo con la ignorancia.
3) Cosa distinta es que en el ámbito de la escalada propiamente dicha, como simple faceta del alpinismo, se considere irrelevante por ejemplo pisar la cumbre de El Capitán tras escalar sus paredes por una ruta nueva.
4) Bernard Amy (Beirut, Líbano, 1940–), alpinista de nacionalidad francesa, ingeniero e investigador en ciencias cognitivas. Es coautor de un libro de investigación científica (publicado en 1988) y autor de ocho libros sobre alpinismo publicados entre 1972 y 2012. Participó en la expedición de Marsella de 1968 al pilar este del Fitz Roy, en Patagonia. En 1969, organizó una expedición al Cilo Dag del Kurdistán. Luego fue a Estados Unidos y Perú. En Canadá escaló con Patrick Cordier y Joel Coqueugniot la Lotus Flower (segunda ascensión) y estuvo con Cordier en la primera ascensión al Rooster Comb en el macizo del McKinley. Participó en una expedición al Gurja Himal, en el macizo del Dhaulagiri. Regresó a Perú en 1973 e intentó escalar la arista oriental del Huantsán. En 1974 fue al Hoggar (Argelia) y al Hindu Kush (Pakistán), donde ascendió al Tirich Oeste III. En 1975 abrió la vía directa en la cara sur del Kétil, de Groenlandia.
5) Algunos eufemismos actuales para disfrazar de éxito una tentativa son: ruta parcial, ruta hasta la arista, ruta hasta debajo de los seracs de la arista, ruta hasta el final de la pared, ruta hasta la línea de nieve, ruta hasta enlazar con otra, etc.
6) Hubert Adams (Ad) Carter (June 6, 1914–April 1, 1995), alpinista estadounidense, profesor de idiomas, fue editor del American Alpine Journal durante 35 años. Con cinco años de edad ascendió al Monte Washington 1917 m. Se graduó en la Academia Milton de Massachusetts en 1932 y en la Universidad de Harvard en 1936. En 1934 participó con Bradford Washburn en los primeras ascensiones al Monte Quincy Adams (4150 m) y al Monte Crillon (3879 m) en Alaska. En 1936 fue miembro de la expedición británico-estadounidense que consiguió la primera ascensión al Nanda Devi (7816 m) en la India. Véase AAJ 1996 pp. 369-373. Carter consideraba intento cualquier escalada andina que no alcanzaba una cima. Rechazaba una pretendida nueva ruta que ascendiera a escasos metros de otra en una pendiente de hielo, nieve o terreno mixto. Sólo consideraba cima las elevaciones a partir de 100 metros por encima de los collados que la rodearan.
7) Silvia Metzeltin Buscaini (Lugano, 1938–) Profesora de la Universidad de la Insubria, Varese, Italia. Empezó a escalar con catorce años en Ticino, cantón suizo. Compartiría la pasión por el montañismo y muchas primeras ascensiones con su marido Gino Buscaini (falleció en 2002), en los Alpes, los Dolomitas, el Himalaya (Zanskar y Garhwal), los Estados Unidos y, sobre todo, en los Andes patagónicos. Estudió geología en la Universidad de Milán, trabajó como asistente en el Instituto de Geología y se doctoró. Colaboró como periodista independiente en la Radiotelevisión suiza de habla italiana. Es coautora de bastantes libros y películas, y desde 1984 autora de artículos y de libros. Entre estos destaca la preciosa obra Patagonia, Terra magica per viaggiatori e alpinisti. Milano: dall’Oglio, 1987, editada en italiano, alemán, francés, español y actualizada en italiano por ed. Corbaccio en 1998. Sus libros más recientes son El macizo del San Lorenzo (publicado en 2005) e In tanta malora patagonica publicado en 2012.
8) Con el significado del párrafo anterior —obsoleto para muchos escaladores modernos— aún comulgan Alpinistas como Mark Richey, que me respondió acerca de la importancia de alcanzar la cima: «Somos alpinistas, escalamos montañas, no las rodeamos». Alex Huber me contestó con otra pregunta y una afirmación: «Si alguien escala por terreno virgen hasta la arista de un ocho mil, llega a 300 m de la cima y baja por la vertiente opuesta, ¿es una ruta nueva? Para mí sí». Después añadió: «En mi caso, si me quedara a pocos metros de una cima volvería para conseguirla.»
9) En las páginas 400 y 401 del mismo volumen hay otra escalada que terminó a 30 metros de la cima del Yerupajá Chico (El Toro, 6089 m): «Attempt on El Toro, Cordillera Huayhuash. An English expedition led by Joe Brown [...] made a valiant attempt on El Toro* (20,082 feet) but failed to climb the last 100 feet.»
10) Resulta clara la importancia de la cima en casos de coleccionismo alpinista, adjetivado en sentido positivo. Parece obvio que quien aspira al mérito de ser primero en «conquistar» los catorce ochomiles, las siete cumbres de los seis continentes, etc. debe alcanzar la cota más alta de cada montaña. Recuérdese la disputa entre Edurne Pasabán y Oh Eun-Sun por el reconocimiento público de ser la primera mujer en alcanzar las catorce cumbres de la Tierra. Tenemos registrado en el Canadian Alpine Journal 1979 pp. 25-29 otro ejemplo de honestidad alpinista: el 19 de julio de 1978 Joe Bajan, Paul McEwan y Ralph Hutchinson llegaron a cinco metros de la cima del Champará Norte 5350 m de la Cordillera Blanca, lo consideraron intento, no reclamaron la primera ascensión y, por esto, no figura en las guías publicadas después.
11) Ricker omitió en su guía la mayoría de escaladas incompletas (intentos) en la Cordillera Blanca.
12) A veces se argumenta que los intentos son primeras ascensiones porque incluso algunas federaciones ha premiado actividades relacionadas directamente con escaladas inconclusas.

Post data
16 de enero 2015. Relativo al tema, léase «History and "new route concept" discussion» de Rolando Garibotti